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Biztu kriseiluak
Encender las lámparas, por José Antonio Pagola.
Basílica de Letran, por Cantalamessa.
Orain euskeraz ere bai.
Eta beste gogoeta batzuk.

ENCENDER LAS LÁMPARAS
Entre los primeros cristianos había, sin duda, discípulos «buenos» y discípulos «malos». Sin embargo, al escribir su evangelio, Mateo se preocupa sobre todo de recordar que, dentro de la comunidad cristiana, hay discípulos «sensatos» que están actuando de manera responsable e inteligente, y hay discípulos «necios» que actúan de manera frívola y descuidada. ¿Qué quiere decir esto?
Mateo lo explica al recoger dos parábolas de Jesús. La primera es muy clara. Hay algunos que «escuchan las palabras de Jesús», y «las ponen en práctica». Toman en serio el Evangelio y lo traducen en vida. Son como el «hombre sensato» que construye su casa sobre roca. Es el sector más responsable: los que van construyendo su vida y la de la Iglesia sobre la autenticidad y la verdad de Jesús.
Pero hay también quienes escuchan las palabras de Jesús, y «no las ponen en práctica». Son tan «necios» como el hombre que «edifica su casa sobre arena». Su vida es un disparate. Construyen sobre el vacío. Si fuera sólo por ellos, el cristianismo sería pura fachada, sin fundamento real en Jesús.
Esta parábola nos ayuda a captar el mensaje fundamental de otro relato en el que un grupo de jóvenes salen, llenas de alegría, a esperar al esposo, para acompañarlo a la fiesta de su boda. Desde el comienzo se nos advierte que unas son «sensatas» y otras «necias».
Las «sensatas» llevan consigo aceite para mantener encendidas sus lámparas; las «necias» no piensan en nada de esto. El esposo tarda, pero llega a medianoche. Las «sensatas» salen con sus lámparas a iluminar el camino, acompañan al esposo y «entran con él» en la fiesta. Las «necias», por su parte, no saben cómo resolver su problema: «se les apagan las lámparas». Así no pueden acompañar al esposo. Cuando llegan es tarde. La puerta está cerrada.
El mensaje es claro y urgente. Es una insensatez seguir escuchando el Evangelio, sin hacer un esfuerzo mayor para convertirlo en vida: es construir un cristianismo sobre arena. Y es una necedad confesar a Jesucristo con una vida apagada, vacía de su espíritu y su verdad: es esperar a Jesús con las «lámparas apagadas». Jesús puede tardar, pero no podemos retrasar más nuestra conversión.
José Antonio Pagola
Red evangelizadora BUENAS NOTICIASContribuye a encender la fe en Jesús. Pásalo 9 de noviembre de 2008 32 Tiempo Ordinario (A) Mateo 25, 1 – 13

HOMILÍA (por Cantalamessa)
9 de noviembre: Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán
Ezequiel 47,1-2.8-9.12; Salmo 45; I Corintios 3,9-13.16-17; Juan 2,13-22
¡Esta es la casa de Dios!
Este año, en lugar del XXXII domingo del tiempo ordinario, se celebra la fiesta de la dedicación de la iglesia-madre de Roma, la Basílica de San Juan de Letrán, dedicada en un primer momento al Salvador y después a San Juan Bautista. ¿Qué representa para la liturgia y para la espiritualidad cristiana la dedicación de una iglesia y la existencia misma de la iglesia, entendida como lugar de culto? Tenemos que comenzar con las palabras del Evangelio: "Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren".
Jesús enseña que el templo de Dios es, en primer lugar, el corazón del hombre que ha acogido su palabra. Hablando de sí y del Padre dice: "vendremos a él, y haremos morada en él" (Juan 14, 23) y Pablo escribe a los cristianos: "¿No sabéis que sois santuario de Dios?" (1 Corintios 3, 16). Por tanto, el creyente es templo nuevo de Dios. Pero el lugar de la presencia de Dios y de Cristo también se encuentra "donde están dos o tres reunidos en mi nombre" (Mateo 18, 20). El Concilio Vaticano II llama a la familia "iglesia doméstica" (Lumen Gentium, 11), es decir, un pequeño templo de Dios, precisamente porque gracias al sacramento del matrimonio es, por excelencia, el lugar en el que "dos o tres" están reunidos en su nombre.
¿Por qué, entonces, los cristianos damos tanta importancia a la iglesia, si cada uno de nosotros puede adorar al Padre en espíritu y verdad en su propio corazón o en su propia casa? ¿Por qué es obligatorio ir a la iglesia todos los domingos? La respuesta es que Jesucristo no nos salva por separado; vino a formar un pueblo, una comunidad de personas, en comunión con Él y entre sí.
Lo que es la casa para una familia, lo es la iglesia para la familia de Dios. No hay familia sin una casa. Una de las películas del neorrealismo italiano que todavía recuerdo es "El techo" ("Il tetto"), escrita por Cesare Zavattini y dirigida por Vittorio De Sica. Dos jóvenes, pobres y enamorados, se casan, pero no tienen una casa. En las afueras de Roma tras la segunda guerra mundial, inventan un sistema para construir una, luchando contra el tiempo y la ley (si la construcción no llega hasta el techo, en la noche será demolida). Cuando al final terminan el techo están seguros de que tienen una casa y una intimidad propia, se abrazan felices; son una familia.
He visto repetirse esta historia en muchos barrios de ciudad, en pueblos y aldeas, que no tenían una iglesia propia y que han tenido que construirse una por su cuenta. La solidaridad, el entusiasmo, la alegría de trabajar juntos con el sacerdote para dar a la comunidad un lugar de culto y de encuentro son historias que valdría la pena llevar a la pantalla como en la película de De Sica...
Ahora bien, tenemos que evocar también un fenómeno doloroso: el abandono en masa de la participación en la iglesia y, por tanto, en la misa dominical. Las estadísticas sobre la práctica religiosa son como para echarse a llorar. Esto no quiere decir que quien no va a la iglesia haya perdido necesariamente la fe; no, lo que sucede es que se sustituye a la religión instituida por Cristo por la llamada religión "a la carta". En Estados Unidos dicen "pick and choose", toma y escoge. Como en el supermercado. Dejando la metáfora, cada quien se hace su propia idea de Dios, de la oración y se queda tan tranquilo.
Se olvida, de este modo, que Dios se ha revelado en Cristo, que Cristo predicó un Evangelio, que fundó una ekklesia, es decir, una asamblea de llamados, que instituyó los sacramentos, como signos y transmisores de su presencia y de su salvación. Ignorar todo esto para crear la propia imagen de Dios expone al subjetivismo más radical. Uno deja de confrontarse con los demás, sólo lo hace consigo mismo. En este caso, se verifica lo que decía el filósofo Feuerbach: Dios queda reducido a la proyección de las propias necesidades y deseos. Ya no es Dios quien crea al hombre a su imagen, sino que el hombre crea un dios a su imagen. ¡Pero es un Dios que no salva!
Ciertamente una religiosidad conformada sólo por prácticas exteriores no sirve de nada; Jesús se opone a ella en todo el Evangelio. Pero no hay oposición entre la religión de los signos y de los sacramentos y la íntima, personal; entre el rito y el espíritu. Los grandes genios religiosos (pensemos en Agustín, Pascal, Kierkegaard, Manzoni) eran hombres de una interioridad profunda y sumamente personal y, al mismo tiempo, estaban integrados en una comunidad, iban a su iglesia, eran "practicantes".
En las Confesiones (VIII,2), san Agustín narra cómo tiene lugar la conversión al paganismo del gran orador y filósofo romano Victorino. Al convencerse de la verdad del cristianismo, decía al sacerdote Simpliciano: "Ahora soy cristiano". Simpliciano le respondía: "No te creo hasta que te vea en la iglesia de Cristo". El otro le preguntó: "Entonces, ¿son las paredes las que nos hacen cristianos?". Y el tema quedó en el aire. Pero un día Victorino leyó en el Evangelio la palabra de Cristo: "quien se avergüence de mí y de mis palabras, de ése se avergonzará el Hijo del hombre". Comprendió que el respeto humano, el miedo de lo que pudieran decir sus colegas, le impedía ir a la iglesia. Fue a ver a Simpliciano y le dijo: "Vamos a la iglesia, quiero hacerme cristiano". Creo que esta historia tiene algo que decir hoy a más de una persona de cultura.
[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina]

Zentzundun izatea, gauza handia da ta mesedegarria. Eta andragizon danok izan behar ginakez zentzundunak. Baina, ze ugari diran zentzunbakoak mendu honetan! Eta ze ugari diran gure artean zentzunbakoak egiten dituezan gauzak, jokabideak eta modak! Bai benetan, urri ta gitxi ikusten dira zentzundunak, eta zentzundunak egiten dituezan gauzak eta jokabideak.
Begien aurreko gauzei bakarrik ez deutso begiratu behar zentzundunak; une honetakoa bakarrik ez dau gogoan euki behar. Zentzundunak biharko ta etziko gauzak be kontuan hartzen ditu, oraingo egiteen eta hutsuneen ondorioek ateratzen ditu, beti urrutira begiratzen dau.
Ondo eta errez ulertzen dan ejemplu bat ipini deusku gaur Jesusek: Hamar neska: bost zentzundunak eta bost zentzunbakoak. Oso ezbardinak dira zentzundunen eta zentzunbakoen jokaerak. Talde biak - bai zentzundunak eta baita zentzunbakoak ere- gu guztion ispilu dira.
Senar barriari ongietorria egitera deitu eutseen, eta hamar neskak horretara joan ziran. Batzuk geroko kantuak ondo atara zituen: kurtzuluak biztuta eta.... gainera orio gehixeago ontzietan bada ezpada. Hauek dira zentzundunak, ez ziran geratu orio barik.
Besteek, barriz, gaua ta afaria ta lagunartea... beste gauzarik ez ezkeen, nonbait, euren buruan; eta jakina, arioaren konturik ez eben atara. Eta gero? ba amaitu egin jaken orioa; eta argirik ezin egin, senar berria etorri zenean. Eta gero, zer jazo zan? Ba kanpoan geratu zirela, pikutara joan zirala euren lagunarteko amesak eta afaria. Alperrikoak izan zirala, gero, damua eta negar zotinak.
Eguneko gauzei begira bizi gara gaur jenderik gehiena: jan eta edan, dotore jantzi, jolastu eta gozamenetan ibili, dirua pilatu, gauza karuak eskuratu.... Orain oraingoa nahi dogu eta kito!.
Zer esan egoera honen aurrean? Ba horrek gauzok ez dabela ezetzen andragizonen bihotza; gehiago oraindino: legortu, ziketu agiten dauala andragizonon bihotza. Berotasunik eta argirik barik geratzen dira, bai eurentzat eta bai besteentzat. Orio bako kurtsuluak balira letxe.
Urrutira begiratzen dau zentzundunak: Jaungoikoagandik ateratzen dau argia, Jaungoikoagandik ateratzen dau itxaropenaren poza; eta bere ingurukoei maitasunaren beroa te argia zabaltzen deutse. Hau da zentzunduna izatea, eta horrelakoak helduko dira betiko zorionera.

Letrango Eleizeran gogorapena
Gaurko domekan Eleizeak Letrango eleizearen eraikuntza gogoan hartzera dei egiten dausku. Erroman egina 324. urtean. Lehen basilika, Erromako katedrala. Ordura arte kristauek ez eben eleiza-eraikinik, erromatarrak debekatuta, galazota.
Baina eleizea bera bazan, kristau batzarrak ziran eleizea. Etxeetan, katakonbatan, ahal eben tokian. Gaur egun ere zenbat kristau ez da batzen arbola baten azpian, eskola baten, edo bildurretan hainbat herritan.
Konstantino enperadorea geroztik, eraikina, etxea ere eleizea izanagaz ezagutzen da. Beraz eleizea etxea, eta eleizea alkartea ditugu.
Alkarteak toki bat behar dau. Toki duin bat. Baina bene benetan behar dana harri biziz egindako eleizea da. Kristau alkartea. Kristok deitzen dausku alkartea egitera. Bera da burua. Gu gorputz horren atal gara. Danak beharrezkoak. Ezbardinak baina beharrezkoak. Mundu eta gizarte banandu honetan, eleizea alkargune eta batasun lokarri izan behar leuke. Durangon, basilika hau komunio, elkar ulertze, alkarrizketa eta batasun tresna izan beharko leuke. Jesukristo da alkartearen oinarria, gu harri biziak. Hau barru barrutik sentidu behar dogu, holan jokatu.
Gizakia dogu Jainkoaren egiazko tenplua, gutariko bakoitza gara hori, Espiritu Santua gugan dago-eta. Hemendik ulertu daikegu gaurko ebanjelioa, Jesusek merkatariak tenplutik botatzerakoan. Jende apalaren kontura negozioa egiten eben merkatariak. Pertsonak erabiliak ziran negozioa egiteko, Jesusek ezin onartu hori! Kristauak gizaki bakoitzarengan Espiritu Santuaren tenplua ikusten dau, horregaitik bere duintasuna defendatuko dau. Gizakiaren suntsiketaren aurka egin beharko eban kristauak.
Gizakia desegiteko modu asko dago: heriotza, gosea, injuriak, gerrateak, giza eskubideak ez gordetzea... Kristau ezin isilik egon horreen aurrean. Gizakia desegiten dauan beste gauza bat drogea da. Espiritu Santuaren tenplu diran gizaki horreek salbau egin behar dira. Alde batetik baloratu eta eskertu behar ditu drogaren katepetik gizakia askatzen lan egiten daben pertsona eta alkarteak, “Gizakia Helburua”, adibidez, gaur Bizkaiko Eleizeak gogoratzen dauena.
Beste alde batetik, salatu egin behar ditugu drogaren salerosketaz negozioa egiten dabenak. Itaundu gazteei non eskuratzen dabezan pastillak, adibidez, gure eta erakundearen isiltasunaren artean. Madarikatuak eurak! Eta euren negozioak! Jainko biziaren tenpluak, San Pauloren esanetan, desegiten dabiz eta!
Guztioi dei egiten dausku Jesusek, alkartean, eleizean. Eleizea aukeratu dau gizakien alde egiteko, pertsonengan bizi da-eta Espiritu Santua. Uribarriko Andra Mariko Eleizeak gizakiaren eskubideen alde lan egin dagiala. Guztiak, guztionak, guztiontzat. Guztiongan dago Espiritu Santua eta.

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| A VOIR... |
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